top of page
Buscar

El miedo al cambio: cuando lo nuevo da vértigo

  • Foto del escritor: Selene
    Selene
  • 26 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Cambiar es una de las experiencias más naturales de la vida.


Crecemos, evolucionamos, cambiamos de casa, de trabajo, de relaciones, de ideas. La vida es transformación constante.


Y, sin embargo, cada vez que lo nuevo se asoma, algo dentro de nosotros se activa: el vértigo.



El doble filo del cambio


El cambio despierta emociones contradictorias.


Por un lado, ilusión: la posibilidad de algo mejor, la esperanza de un futuro diferente, el deseo de crecer.


Por otro, miedo: la pérdida de lo conocido, la incertidumbre de lo que vendrá, el riesgo de equivocarse.


Este contraste genera una tensión interna: querer avanzar, pero sentir el freno al mismo tiempo.


Lo que realmente tememos


El miedo al cambio no suele estar en el cambio en sí. Está en lo que simboliza.


  • Perder control. Lo nuevo implica que no lo sabemos todo, y eso incomoda.

  • Fracasar. Si lo intentamos y no sale bien, confirmamos la idea de no ser suficientes.

  • Exponernos. Cambiar significa mostrarnos distintos, arriesgarnos a que nos miren de otra manera.

  • Dejar atrás. Incluso cuando lo viejo duele, soltarlo implica duelo.


En el fondo, lo que más miedo da no es lo que viene, sino lo que creemos que podemos perder.


El refugio de lo conocido


Lo curioso es que, a veces, permanecemos en situaciones que nos hacen daño solo porque son familiares.


Un trabajo que no nos llena. Una relación que nos resta más de lo que suma. Una rutina que nos agota.


Nos decimos: “Al menos aquí sé lo que hay.”


Ese “refugio” nos da seguridad, pero al mismo tiempo nos roba vitalidad. Es un espacio cómodo, pero estancado.


El coste de no cambiar

No cambiar también es una decisión. Y sus consecuencias pesan.


  • Aparece la sensación de estancamiento: los días se repiten sin novedad.

  • Crece la frustración: sabes que quieres algo distinto, pero no lo haces.

  • Se erosiona la autoestima: empiezas a creer que no puedes con los retos.

  • La vida se llena de “y si…”: pensamientos de lo que podría haber sido.


El miedo al cambio protege, pero a un precio alto: la renuncia a la posibilidad.


La incomodidad como señal de crecimiento


El error es pensar que sentir miedo significa que algo va mal.


En realidad, el miedo es parte natural de cualquier proceso de transformación.


Cuando aparece la incomodidad, no siempre es señal de peligro.


Muchas veces es señal de que estás cruzando un umbral, de que estás saliendo de tu zona conocida hacia algo nuevo.


Lo importante no es evitar esa incomodidad, sino aprender a sostenerla.


Estrategias para atravesar el vértigo


🌱 Aquí no se trata de eliminar el miedo, sino de aprender a convivir con él.


  1. Nombrar el miedo. Decir en voz alta “me da miedo cambiar” quita parte de su poder.

  2. Dividir el proceso. No es lo mismo pensar en todo el salto que dar pasos pequeños y manejables.

  3. Recordar otras veces. Ya has cambiado antes. Y sobreviviste. Esa memoria es tu aliada.

  4. Equilibrar la mirada. Tu mente se enfoca en lo que puedes perder. Haz un ejercicio consciente de mirar lo que puedes ganar.

  5. Aceptar la incertidumbre. Nunca podrás tenerlo todo bajo control. Lo nuevo siempre trae un margen de lo imprevisible.


Preguntas que pueden ayudarte


A veces, más que buscar respuestas inmediatas, lo que abre camino es hacerse las preguntas correctas:


  • ¿Qué me da más miedo: cambiar o quedarme donde estoy?

  • ¿Qué es lo peor que podría pasar si lo intento? ¿Y lo mejor?

  • ¿Qué parte de mí estoy protegiendo al no dar el paso?

  • ¿De qué me estoy privando por no arriesgarme?


Reflexionar sobre estas cuestiones puede ayudarte a ver el cambio con más claridad y menos niebla.


Dar permiso para lo imperfecto


Una de las grandes trampas del miedo al cambio es esperar el momento perfecto.

Ese día en que todo esté claro. En que no haya dudas. En que te sientas completamente seguro.


Ese día no llega.


Cambiar es siempre un salto con incertidumbre. Y está bien que sea así. Lo perfecto no existe. Lo real sí.


El valor de pedir ayuda


El miedo al cambio puede volverse tan intenso que te paralice durante años.


En esos casos, acompañarse de alguien que te guíe puede marcar la diferencia.


La terapia ofrece un espacio donde explorar qué hay detrás del miedo y cómo sostenerlo sin que te bloquee.


Cambiar acompañado no elimina la dificultad, pero la hace más llevadera.


En Selene Psicología podemos acompañarte


En Selene Psicología trabajamos con personas que sienten que quieren algo distinto, pero el miedo las detiene.


Te ayudamos a:

  • Comprender de dónde surge tu vértigo al cambio.

  • Encontrar estrategias para avanzar poco a poco.

  • Fortalecer tu confianza para sostener la incertidumbre.


✨ Porque cambiar da miedo, sí. Pero también es la forma de abrir nuevas puertas y descubrir partes de ti que aún no conocías.


 
 
 

Comentarios


bottom of page